La selección española perdió en el último partido del mundial ante Croacia por 2-3 y se tuvo que consolar con la plata. Al igual que ocurriera en el campeonato del mundo del año pasado, también disputado en Jaca en enero de 2014, los españoles cuajaron un torneo inmaculado hasta el último encuentro, quedándose con la miel en los labios.
| Foto: J. Antoni |
España comenzó el partido completamente desconocida. No
conseguía hilar una jugada en ataque y tan solo se acercaba a la portería
croata mediante esporádicos contraataques que no eran capaces de finalizar con
disparos claros. El dominio de la pastilla era totalmente croata, que
constantemente acechaba la portería de Nacho García. Fruto de ese dominio llegó
el gol de los balcánicos en el primer tercio, que hacían que el choque se fuera
0-1 al descanso.
Durante el segundo periodo, las cosas no parecían mejorar.
El “puck” seguía siendo croata y los de Lars Lisspers se desesperaban con el
paso de los minutos. Esa desesperación se convirtió en un juego muy violento,
que les hizo jugar hasta ocho minutos con un hombre menos sobre el hielo. De
esta situación se aprovechó Croacia para aumentar su renta, que al término del
segundo tercio ya era de tres goles.